
Ningún inmueble es completamente incombustible, pero se suele pensar erróneamente que los edificios construidos con madera arden con mayor velocidad e intensidad en caso de incendio. Sin embargo, esta percepción no refleja la realidad de los productos de madera disponibles en el mercado actualmente.
En los últimos años, los avances tecnológicos han permitido desarrollar soluciones de madera resistente al fuego. Además, las normativas y reglamentos actuales consideran los diferentes niveles de resistencia al fuego requeridos para garantizar la seguridad en la construcción.
En el presente artículo, explicaremos qué es la madera ignífuga, cuáles son los tratamientos que existen para producirla y cómo se clasifican las piezas de madera dependiendo de su nivel de tolerancia ante las llamas.
La madera ignífuga es aquella que ha sido tratada para mejorar su reacción al fuego, retrasando la combustión y ralentizando significativamente la propagación de la llama. Este comportamiento se diferencia de la resistencia al fuego que mide la capacidad de un elemento estructural para mantener su estabilidad durante un tiempo determinado una vez que el incendio ya se ha desarrollado. La reacción al fuego se clasifica según las euroclases, mientras que la resistencia se expresa en minutos, por ejemplo, REI 60.
La madera resistente al fuego generalmente se somete a ensayos para verificar su comportamiento ante el calor intenso y otros factores que puedan deteriorar esta protección con el tiempo.
Es importante aclarar que la madera ignífuga no se limita a aplicar una capa superficial de un producto protector para reducir la inflamabilidad del material. Conviene que la tolerancia al fuego sea una característica inherente del material y que esté incorporada en su estructura.
Dada la creencia de que la madera es mucho más inflamable que otros materiales utilizados en la construcción, es de suma importancia conocer la existencia de tratamientos para dotarla de mayor resistencia.

Producir madera ignífuga requiere del empleo de tratamientos y productos que mejoren de distintas formas la reacción de la madera ante las llamas. Estos tratamientos ignifugantes buscan generalmente retrasar el proceso de combustión, lo que a su vez ayuda a reducir la inflamabilidad y la emisión de calor.
Podemos dividir los tratamientos en dos grupos:
También es posible clasificar los tratamientos según su método de actuación, tal como se indica en una publicación de la Confederación Española de Empresarios de la Madera (Confemadera). Los distintos tipos son los siguientes:
La tolerancia al fuego de la madera ha sido ampliamente estudiada e investigada, lo cual representa una gran ventaja. Los resultados han demostrado de forma consistente que este material cuenta con propiedades que garantizan su seguridad en caso de incendios.
Además, es importante destacar que existe una clasificación normalizada de los materiales de construcción, que establece su respuesta ante el fuego y proporciona información específica sobre su comportamiento.
Se trata de las llamadas euroclases. Estas son tipologías de materiales según su respuesta ante el fuego, definidas en la norma EN- 13501-1 y adoptada en España como UNE-EN 130501-1 por AENOR, que establece la clasificación en función de los resultados de los ensayos de reacción al fuego de materiales de construcción.
A continuación, se comparte una guía de esta clasificación tomando en cuenta el nivel de combustibilidad, su potencial producción de humo y su capacidad de generar gotas o partículas inflamadas en caso de quemarse.
| Clase | Comportamiento |
|---|---|
| Clase A | No combustible. Sin contribución al fuego. |
| Clase B | Combustible. Contribución muy limitada al fuego. |
| Clase C | Combustible. Contribución limitada al fuego. |
| Clase D | Combustible. Contribución media al fuego. |
| Clase E | Combustible. Contribución alta al fuego. |
| Clase F | Sin clasificar. |
| Clasificación | Producción de humos |
|---|---|
| S1 | Producción baja de humos. |
| S2 | Producción media de humos. |
| S3 | Producción alta de humos. |
| Clasificación | Producción de gotas y partículas |
|---|---|
| D0 | No se producen gotas o partículas. |
| D1 | Caída de gotas y partículas no inflamadas. |
| D2 | Caída de gotas y partículas inflamadas. |
Para comprender mejor esta tabla, podemos tomar como ejemplo la lama de madera termotratada, modelo combi clip, fabricada por Savia. Esta lama de madera está diseñada para su uso en exteriores, específicamente para revestir paredes.
Según la ficha técnica, la lama tiene una clasificación de reacción al fuego D-s2, d0. Esto significa que, en caso de incendio, su contribución al fuego es moderada, genera una cantidad media de humo, y no produce gotas ni partículas.
Hemos conseguido un panel de revestimiento ignífugo que supera los estrictos requisitos de la normativa en materia de incendios para edificios de gran altura, B-s1, d0. Esta calidad se puede solicitar en toda la gama Thermopine de Savia y es perfecta para fachadas de edificios en altura con fines públicos o privados.
En España, el Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (DB-SI) del Código Técnico de la Edificación establece diferentes exigencias de reacción al fuego para los sistemas constructivos de fachada en función de factores como la altura. En los sistemas que ocupen más del 10% de la superficie de la fachada, se exige una clasificación mínima D-s3 hasta 10 metros, C-s3,d0 hasta 18 metros y B-s3,d0 por encima de 18 metros.

Más allá de que se puede fortalecer la resistencia de la madera ante al fuego a través de tratamientos especializados, este material posee ventajas inherentes frente a las llamas.
Algunas de estas ventajas son las siguientes:
En Savia, somos expertos en la producción de madera termotratada especialmente diseñada para su uso en exteriores. Aunque el termotratamiento no es específicamente un tratamiento ignífugo, mediante este proceso pueden conseguirse modificaciones en la madera que ayuden a mejorar su comportamiento frente al fuego.

La madera termotratada es sometida a altas temperaturas en una cámara libre de oxígeno, lo que modifica su estructura molecular y mejora sus propiedades. Entre los beneficios que ofrece también se encuentran un mejor aislamiento térmico, mayor durabilidad, estabilidad dimensional y una mayor protección contra agentes biológicos como insectos xilófagos y hongos.
Durante el tratamiento térmico, se eliminan las resinas naturales presentes en la madera, como las ligninas y las hemicelulosas. Estas resinas son las responsables de la inflamabilidad de la madera y de su capacidad de propagar el fuego.
Al disminuir estas resinas, la madera termotratada adquiere una mayor protección contra incendios, lo que la convierte en una opción segura y confiable para su uso en exteriores.

Un ejemplo de cómo la madera Thermopine es capaz de resistir el fuego es el sistema de fachada Gradpanel (fotografía anterior), que en su calidad ignífuga alcanza una reacción al fuego B-s2, d0.
Certificación: La madera termotratada de Savia ha obtenido la marca de calidad Tecnalia Certified, otorgada por la reconocida empresa Tecnalia. Esta certificación, basada en la norma UNE-CEN/TS 15679, es el resultado de exhaustivas pruebas realizadas por Tecnalia, que aseguran las excelentes prestaciones del producto para su aplicación en fachadas.
A lo largo de este artículo, hemos destacado cómo la madera puede ser objeto de mejoras en términos de su resistencia al fuego, con el propósito de garantizar su uso seguro en edificios.
Es importante tener en cuenta que la resistencia al fuego de la madera varía en un espectro amplio, por lo que es responsabilidad del arquitecto o proyectista asegurarse de que las piezas de madera seleccionadas cumplan con las normas técnicas específicas para su uso previsto.
En Savia, como expertos en tratamientos para modificar la madera maciza y hacerla adecuada para su uso en exteriores, estamos disponibles para responder cualquier consulta.
Te invitamos a ponerte en contacto con nosotros a través del correo electrónico holasavia@savia.gal o utilizando nuestro formulario de contacto.
No. El termotratamiento modifica determinadas propiedades de la madera mediante la aplicación de altas temperaturas, mientras que los tratamientos ignífugos están específicamente destinados a mejorar su reacción frente al fuego. No obstante, mediante el termotratamiento pueden conseguirse modificaciones que ayuden a mejorar su comportamiento frente al fuego.
La clasificación de reacción al fuego depende de las características del producto y de su comportamiento en los ensayos aplicables. Factores como la especie y densidad de la madera, el espesor, los tratamientos aplicados, el sistema de montaje y las condiciones de uso final pueden influir en la clasificación obtenida.
Depende del tipo de tratamiento ignífugo, del producto y de las condiciones de exposición. En aplicaciones donde las prestaciones puedan verse afectadas con el tiempo, deben respetarse las condiciones de mantenimiento y conservación establecidas por el fabricante para mantener las prestaciones declaradas.
Debe consultarse la documentación técnica del producto y su clasificación de reacción al fuego. En Europa, esta clasificación se establece mediante las euroclases y permite identificar aspectos como la contribución al fuego, la producción de humo y la generación de gotas o partículas inflamadas.
No existe una única clasificación válida para todas las aplicaciones. La prestación exigida dependerá del uso previsto del producto, su ubicación dentro del edificio, las características del sistema constructivo y los requisitos establecidos por la normativa aplicable al proyecto.
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